Nacionales
Dictadura chavista

En su afán por sabotear el paso de la campaña opositora, el régimen de Maduro ataca los negocios de comerciantes pobres

El dictador Nicolás Maduro.

Tres hermanas cocinan empanadas a la intemperie en un pueblo, forzadas por el cierre de su modesto restaurante tras el paso de la opositora María Corina Machado, daño colateral en medio de una arremetida oficial de cara a las presidenciales del 28 de julio.

“Clausurado”, se lee en una calcomanía del ente tributario Seniat en la fachada del local de Corina Hernández y sus hermanas Mileidis y Elys Cabrera en Corozopando, un recóndito pueblo de paso con unos 600 habitantes en el estado Guárico (centro), convertido en símbolo de resistencia.

“Hasta el final”, reza un pequeño cartel escrito a mano y colocado justo debajo del que pegó el Seniat. Es el eslogan con el que termina cada mitin Machado, inhabilitada políticamente aunque favorita en las encuestas, una popularidad que usa en favor de la campaña de su sustituto, el desconocido diplomático Edmundo González.

“Corozopando con Venezuela”, “Con María Corina”, “Estamos contigo”, “¡Libertad!”, se lee en el mismo papel en letras más pequeñas, todo en celeste, color que distingue la campaña de Machado.

La medida se repite: al menos cuatro hoteles donde se hospedó Machado en cuatro ciudades diferentes fueron clausurados, y a un pescador que la transportó por río en el vecino estado Apure (oeste) cuando simpatizantes del oficialismo le bloquearon el paso, militares le confiscaron la lancha y huyó del país por miedo.

“No sabíamos que ella venía”, dice a la AFP Corina, de 43 años. “Es algo injusto porque recibimos a todos los que lleguen”.

Con varios dirigentes arrestados, la oposición denuncia una persecución de cara a estas elecciones en las Nicolás Maduro aspira a un tercer mandato que lo proyecte a 18 años en el poder.

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