El principal sospechoso del crimen es un joven en situación de calle, de aproximadamente 18 años, al que Valladares ayudaba con alimentos, ropa e insumos.
Fuentes policiales precisaron que en el baño del módulo encontraron el cuchillo con el que al parecer mataron al médico, además de ropa de hombre.
En el baño, los detectives también ubicaron huellas dactilares y restos de ADN con el que pudieran determinar la identidad del agresor.
Presumen que después de cometer el crimen el sujeto se bañó para quitarse los restos de sangre y salió del inmueble con otra ropa.
Las autoridades indicaron que el crimen fue cometido entre la tarde y noche del jueves. Las cerraduras de la puerta principal del módulo no estaban violentadas. Por eso presumen que el agresor entró con el consentimiento de la víctima.
El cadáver de Valladares lo encontraron la mañana del viernes una enfermera y la delegada de salud de la comunidad del Bloque 2 de Lomas de Urdaneta.
A ambas les pareció extraño que el doctor no estuviera trabajando, y que el módulo estaba cerrado. Decidieron entrar y encontraron la escena del crimen.
Aunque el cuerpo del médico estaba tirado en el piso del dormitorio, en la cama habían rastros de sangre, por lo que suponen que el crimen lo cometieron ahí.
Indicaron que él vivía en el módulo junto a su novia. Sin embargo, ella estaba de viaje al estado Portuguesa para el momento del hecho.








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