Cultura
El disfrute de la lectura

Colombia vive su primera feria del libro virtual

La lectura es quizás una opción de distracción y entretenimiento en estos días de encierro obligatorio.

La tradicional Feria del libro de Bogotá se realiza desde este 21 de abril de manera virtual debido al Confinamiento. La conferencia Inaugural disponible en Facebook la ofreció desde París el intelectual Roger Chartier.

Urgen estrategias comerciales alternativas para intentar reactivar el comercio del libro durante el encierro obligatorio justo cuando un libro puede ser una buena compañía. 

Lecturas colectivas por medio de redes sociales, clubes de aficionados a los libros a través de reuniones virtuales, repositorios de conferencias dictadas en versiones anteriores de la Feria entre los diversos materiales a los cuales es posible acceder desde el confinamiento en casa.

https://feriadellibro.com/es#galeria_grupovideo

En este texto se ofrece una reflexión sobre la actualidad y la importancia de los libros y el ejercicio permanente de la lectura en nuestras vidas a propósito del inicio de la feria del libro de Bogotá que se realiza de manera virtual.

Juan David Para Orozco / Bogotá

La experiencia de la lectura y la escritura  tradicionalmente ha sido un asunto silencioso y solitario. El aislamiento social y el confinamiento obligatorio en la propia habitación, impuesto por los gobiernos de la mayoría de los países como estrategia para conjurar el virus que azota a la humanidad podría no resultar en últimas esa suerte de torre de marfil ideal en la cual quisieran vivir todos aquellos que se deleitan en la cultura del libro: bien como animosos lectores o como creadores de relatos.   

Es sabido que algunos autores de la literatura han conjeturado sobre la posibilidad de vivir apartados de la cotidianeidad y del ajetreo de la vida normal para poder dedicarse a uno de los placeres individuales que más impulsa al espíritu humano : El acto de leer.

El fallecido escritor Argentino Ricardo Piglia comentó en alguna de sus conferencias ofrecidas en Colombia, que Kafka dijo que su mayor deseo era poder vivir en una casa con un largo pasillo, dedicado a la lectura  y a la escritura en alguno de los salones del fondo del cual solo saldría para recibir su alimentación, la misma que desearía se la dejaran en la puerta para no tener que estar en una interacción efímera con otros seres humanos.

Curioso deseo del autor de “La Metamorfosis” que ahora se hace realidad para más de la mitad de la población en el mundo.  Dado que ya nos tocó quedarnos en casa muchos han revisado los libros de sus anaqueles, han redescubierto autores y lecturas olvidadas, han recuperado libros que creían perdidos.

Han podido leer aquellos buenos libros que dejaron guardados esperando tener un tiempo suficiente para dedicarlo a sus páginas, como los buenos vinos a veces hay libros que es menester dejarlos reposar en anaqueles hasta que llega su momento. 

La lectura es quizás una opción de distracción y entretenimiento en estos días de encierro obligatorio. Leer es una buena posibilidad para concentrar la mente, muchos ya lo hacen desde sus dispositivos electrónicos otros prefieren sentir el papel y mantener el texto tradicional precisamente para descansar del contacto permanente con las pantallas.

No es lo mismo una lectura informativa rápida, la revisión de un correo electrónico laboral o consultar el horóscopo; asuntos que podrán hacerse por una lectura rápida desde un teléfono a mano. Cuando hablamos de inmiscuirnos en la lectura se demanda tiempo, hacer el deber de destinar un espacio y unos momentos del día para ello, asumirlo como una actividad cognitiva que requiere atención y proporciona felicidad.

Retomar el libro en casa es posibilidad de apagar la tele por un rato para huir de la sobreabundancia de información sobre un mismo tema que genera tensión, ansiedad, incertidumbre. De tal modo que en  el mes de abril, en particular por la fecha de las letras hispánicas (23 de abril) ha sido ya una tradición que ciudades como Bogotá y Buenos Aires realicen sus Ferias del Libro. Las de este año 2020 serán históricas. La de Bogotá se ha inaugurado el martes 21 de Abril con una videoconferencia a cargo del  intelectual francés Roger Chartier (Historiador del libro y la lectura) trasmitida a través de Facebook y replicada por las redes sociales.

En su reciente columna del periódico EL Tiempo de Bogotá la escritora Colombiana Yolanda Reyes menciona la transformación del recinto ferial CORFERIAS que ante la pandemia acaba de ser acondicionado como un “hospital transitorio” para garantizar disponibilidad de camas en casos de extrema urgencia o bien para descongestionar Hospitales de primer nivel.  Reyes describe todo aquello que supone se quedó entre papeles, planes, prospectos y que ya no se realizará a cabalidad este año durante esta temporada de libros.

 “Los libros que habíamos escrito (o no) y los que queríamos leer, los encuentros entre autores y lectores, los amigos que volvíamos a encontrar en cada feria, los editores, las novedades, los maestros, las hordas de niños, las charlas, los proyectos, los charcos, la agenda, las carreras –y todo lo que había por mejorar, por escribir– parecen ahora tan lejanos como si hubiera pasado un siglo desde FilBo 2019, y la llamada ‘cadena del libro’, ese ecosistema construido alrededor de las palabras y de sus múltiples peripecias para llegar hasta el lector, parece quebrada en pedazos.” (Reyes, El Tiempo Lunes 20 de Abril 2020)

Ante la necesidad de comenzar a dar apertura a la vida comercial y productiva de manera escalonada algunos insinúan que la cadena de comercialización del libro ya debe ser ubicada entre los productos de necesidad y demanda en medio del actual confinamiento así lo escribió en su columna del periódico El Espectador Mauricio García Villegas

“Si de lo que se trata es de dejar abierto lo necesario para pasar la cuarentena, como mercados y farmacias, las librerías deberían estar abiertas. Me podrán objetar tres cosas: primero, que tal medida aumentaría el peligro de contagio; segundo, que es una propuesta elitista, y tercero, que viola el principio de igualdad con el resto del comercio”.(Farmacias y librerías, Bogotá: EL Espectador, 18 abril del 20).

En efecto algunos consideran que el objeto libro es un bien cultural que marca distinción social porque por sus costos no está al alcance de toda la población. De hecho la industria editorial ya venía desde hace un par de años atravesando por dificultades económicas que ahora se acrecentarán debido a la recesión económica que comienza a presentarse por la pandemia global.

Cuando revisamos la industria del libro tenemos que considerar que hay una larga cadena de sectores económicos que giran en torno a ella, la producción de insumos de tintas y papel, el trabajo de editores, distribuidoras, libreros, diseñadores gráficos, traductores y en el centro los creadores – autores de historias, novelas, cuentos o bien de libros de las más diversas temáticas que llegan a  muy variados públicos.

Todos estos profesionales que en su mayoría trabajan de manera independiente o por contratos de obra específicos se verán afectados económicamente durante el presente año.   El mundo virtual no soluciona todos los problemas de los seres humanos esa parece ser una situación que queda en evidencia ante este repentino llamado a quedarnos todos en casa.

En el caso colombiano se comienza a generar el debate sobre la educación virtual y el acceso a la conectividad de  todas las poblaciones. Del mismo modo la cultura no está necesariamente a un click de  distancia para todos los niveles socioeconómicos.

Mario Mendoza, prolífico escritor Colombiano, dedicado a  describir los mundos sórdidos de una gran urbe como Bogotá ha manifestado que aquello que lo ha animado a la escritura es el deseo de huir del modo de vida banal, tener que gastar la existencia en hacer filas en los bancos, realizar compras, preocuparse por el mercado, mirar la cotidianidad de las noticias.

Escribir/Leer es el oficio ideal  para explorar el alma humana y apreciar lo mejor de las diversas historias posibles. Este virus está mostrando tanto lo mejor y lo peor del obrar humano. La sensación de abandono, de soledad, incertidumbre resulta por estos días una vivencia sincrónica de la mayoría de los habitantes del planeta. Quizás el llamado a retornar a los libros y hacer que la industria del libro físico-en papel  vuelva a los hogares de los lectores sea una posibilidad de entrar en un diálogo sobre el devenir histórico del ser humano que desde siempre ha necesitado sentarse al lado de otros para comer, beber y escuchar unas buenas ficciones que nos permitan imaginar otros mundos posibles.

JUAN DAVID PARRA OROZCO.

Colombiano. Licenciado en Educación y Comunicación. Master en Comunicación Digital de la Universidad Internacional de Andalucía- España. Especialista en Género y Comunicación del Alto Instituto Martí de La Habana- Cuba. Estudiante del Doctorado en Comunicación de la Universidad de La Plata – Argentina.

 

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