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De Venezuela a Argentina: un padre decidido a crecer económicamente para ayudar a su familia

Luis Eduardo Fernández Ramírez en su país natal.
Luis Eduardo Fernández Ramírez en la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina.

Por Pedro Domínguez, de la redacción de NOVA

Es difícil pensar en un país en el que no vives, en el que te enteras de lo que ocurre por la televisión o por las redes sociales. Es difícil saber cómo es el día a día de tu familia, sin estar presente en el lugar.

Luis Eduardo Fernández Ramírez, sabe lo que se siente el estar solo, intentar crecer día a día para poder en algún momento volver a su casa, saludar a su madre y escuchar todo lo que ocurre en el país.

Él nació en Maracay, a una hora de la capital venezolana, sus padres estuvieron muy poco tiempo en el lugar, tras comprar una casa en una organización en desarrollo. Por lo que armaron sus maletas y partieron a Turmero.

Allí, Fernández Ramírez tuvo su infancia activa, disfrutando con los niños de la ciudad, los cuales fueron inseparables hasta la fecha, con el joven. Jugaban a la pelota todo el día en el campo cerca de la calle donde vivían.

Estudiando en el Liceo Militar con 6 años de primaria y 5 de secundaria, el joven ya siendo adolescente, decidió torcer su camino y comenzó a trabajar y estudiar al mismo tiempo, buscando la manera de comprar sus cosas y aportar en la casa.

A pesar de que su familia era pequeña por parte de su madre (teniéndola a ella y a la abuela) por parte de su padre, estaban sus tíos, pero siempre todos, colaborando y aportando a su modo, dentro de la vida de Luis Eduardo.

Estando en Valencia, el joven comenzó la facultad y trabajó al mismo tiempo, pero, lamentablemente ya con el transcurso de los años, vio cómo su país poco a poco se iba deteriorando, donde la economía empezó a caer y la crisis empezó a aparecer.

Viendo los problemas que se avecinaba, Luis Eduardo Fernández Ramírez tenía en mente irse del país, pero en el mientras tanto, seguía estudiando y trabajando para dar una mano a su madre.

Pero, lamentablemente, un nuevo golpe sacude al joven y es el fallecimiento de su padre, nuevamente se siente abatido, pero la fuerza de la superación lo dejó seguir a flote y salió de la situación de tristeza para enfocarse en su vida.

En aquel entonces, ya casado y con un hijo, Luis Eduardo decide afrontar un desafío importante al ver la crisis económica que había en su país: irse a otro lado.

Es así como en el 2019 se sube a un micro, mira a su madre quien le deseaba lo mejor en todo momento, aunque en el fondo pedía que se quede con ella y parte rumbo a Argentina. El dolor seguía estando en su cuerpo, porque no pudo despedirse de su hijo, para no generarle un dolor a él.

Pensando en la inestabilidad e inseguridad que había en el país, llegó a la Argentina, donde lo esperaba una amiga en Chacarita para empezar a buscar trabajo y crecer en el país.

Ya en el 2019, con la gestión de Mauricio Macri recién comenzando, Luis Eduardo Fernández Ramírez llegó a la ciudad de La Plata, donde lo esperaba su hermano para hospedarlo y comenzó a trabajar en un lavadero.

Con un cambio de vida total, se levantaba todos los días a las 6 de la mañana para viajar en bicicleta al lavadero de autos, su primer trabajo en el país, pero, todas las noches, al llegar a casa, seguía pensando en su hijo, sin verlo, estando en Venezuela y preocupado por la situación que atravesaban.

Con ese nudo en la garganta, el joven se encuentra hace 3 años en el país, creciendo en lo laboral, pudo adquirir varias motos y autos, superándose día a día y contento por cumplir las metas que tenía desde aquel día que subió al micro para venir a la Argentina.

Extrañando a su madre y a su hijo, Luis Eduardo Fernández Ramírez trabaja en una plataforma digital de viajes para recaudar el dinero suficiente para, en algún momento, estar un mes en Venezuela y ver a su familia.

Pero lo más importante que siempre recuerda él, son las llamadas telefónicas con su madre, quien le cuenta constantemente las problemáticas que hay en el país, con apagones de luz, falta de agua, problemas de inseguridad y con una moneda que se ha desvalorizado al punto de que solo se maneja de manera digital y no a papel.

Él pidiendo a gritos que se vayan del país y su madre, arraigada a las tierras que la vieron nacer, hacen que la relación sea complicada pero el amor entre una madre y un hijo es constante, por lo que busca constantemente, la manera de poder brindarle una mano, aunque sea, escuchándola.

Aun así, con el correr de los años, Fernández Ramírez ya vota en el país y todos los días que escucha y piensa la situación que hay en Argentina, piensa directamente en uno de sus próceres, Simón Bolívar, quien en su momento había dicho que nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerlo y él se acostumbra a mandarlo; de donde se originan la usurpación y la tiranía.

Por ello, entre sus viajes con la plataforma, cada vez que escucha un argentino criticando la situación que se vive, se da vuelta, le explica que es parecido a Venezuela en la cima de una colina a la espera de caer y que empiece la crisis pero siempre, pensando de una manera crítica, les recomienda a sus pasajeros que vayan a su país.

Es algo que hay que vivirlo, es un país muy divino pero poco a poco el Gobierno de turno ha complicado la situación y cuando uno diga que tu país está con problemas, es mejor que te pegues el viaje a Venezuela, para ver la situación y comparar.

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