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Apertura diplomática

Estados Unidos explora inversiones en Venezuela en medio de señales cruzadas entre el gobierno y la oposición

La encargada de negocios Laura Dogu se reunió con empresarios en Caracas mientras Delcy Rodríguez y María Corina Machado compiten por atraer capital extranjero con propuestas opuestas.

La encargada de negocios de Estados Unidos en Venezuela, Laura Dogu, encabezó en Caracas un encuentro con inversionistas y empresas estadounidenses interesadas en explorar oportunidades en el país, en el primer acercamiento de este tipo desde el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Washington y Caracas a comienzos de marzo.

Según informó la misión diplomática, la reunión permitió evaluar el potencial económico de Venezuela en el nuevo contexto político. “El sector privado de Estados Unidos desempeñará un papel fundamental en la construcción de una Venezuela estable y próspera”, afirmó Dogu, sin precisar qué compañías participaron ni los sectores abordados.

El encuentro coincidió con la intervención de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en el foro internacional FII Priority Summit, donde prometió aprobar leyes que garanticen el retorno del capital extranjero “indistintamente de alternancias políticas”. La funcionaria proyectó un crecimiento económico de dos dígitos para 2026 y aseguró que el país avanza hacia una economía sin sanciones, aunque su participación concluyó abruptamente sin responder preguntas de los inversores.

En paralelo, la líder opositora María Corina Machado presentó en la conferencia energética CERAWeek, en Houston, un modelo alternativo basado en la apertura plena del sector petrolero. Su propuesta incluye contratos a largo plazo con arbitraje internacional y una fuerte reducción del rol del Estado, con el objetivo de multiplicar la producción hasta cinco millones de barriles diarios mediante inversiones millonarias.

El contraste entre ambas visiones refleja la puja por captar el interés de los mismos actores internacionales. Mientras el gobierno busca atraer capital bajo una estructura reformada del modelo actual, la oposición ofrece un esquema de mercado abierto condicionado a una transición política.

La llegada de Dogu a Caracas a fines de enero marcó el fin de siete años sin presencia diplomática estadounidense en el país. Desde entonces, la funcionaria ha mantenido reuniones con autoridades locales, incluyendo al presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, y legisladores estadounidenses, en el marco de una estrategia que combina estabilización, recuperación económica y eventual transición democrática.

El acercamiento bilateral también implicó una flexibilización progresiva de sanciones por parte de Washington, que permitió reactivar parcialmente el comercio de crudo y avanzar en la reapertura de embajadas. En ese contexto, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) alivió restricciones sobre las misiones diplomáticas, facilitando una nueva etapa en las relaciones.

Sin embargo, el interés empresarial convive con cautela. Referentes del sector energético reconocen el potencial del país, pero advierten sobre los desafíos estructurales y los antecedentes de expropiaciones. A esto se suma la disputa por activos clave como Citgo, cuya venta fue autorizada por un tribunal estadounidense para saldar deudas, generando nuevas tensiones.

Así, Venezuela vuelve a aparecer en el radar global como una oportunidad de alto riesgo: un terreno donde conviven promesas de apertura, incertidumbre política y una pregunta que todavía no tiene respuesta clara —quién terminará definiendo las reglas del juego.

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