México se consolida como proveedor clave de combustible para Cuba tras la crisis venezolana
La reconfiguración del panorama energético regional ha posicionado a México como un proveedor fundamental de combustible para Cuba, especialmente a raíz de la crisis en Venezuela. Mientras Estados Unidos intensifica el control sobre el petróleo venezolano, México asume un rol estratégico en el abastecimiento de crudo a la isla, un contexto marcado por crecientes tensiones diplomáticas en la región.
Según datos oficiales, entre enero y septiembre de 2025, México suministró un promedio de 19,200 barriles diarios a Cuba, incluyendo tanto crudo como derivados. Esta cifra contrasta con los aproximadamente 35,000 barriles diarios que Venezuela ha suministrado en los últimos meses, cubriendo alrededor de una cuarta parte de la demanda total de la isla. Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ha asegurado que los envíos no han aumentado más allá de lo históricamente acordado mediante contratos o ayuda humanitaria, la realidad es que la reducción de las exportaciones venezolanas, impulsada por las sanciones estadounidenses, ha incrementado la dependencia de Cuba en el suministro mexicano.
Hablé con @rtvenoticias sobre las exportaciones de petróleo de México a Cuba. https://t.co/LLNqND6nwe
— Oscar Ocampo (@OscarOcampo) January 10, 2026
Esta situación coloca a México en una posición delicada, ya que estos envíos podrían generar presiones por parte de Estados Unidos, considerando la política de sanciones y el endurecimiento del discurso de la administración de Donald Trump hacia Cuba. No obstante, el gobierno mexicano ha manifestado su intención de mantener sus compromisos energéticos y humanitarios, aunque la participación de Pemex se canalice a través de su filial privada Gasolinas Bienestar, cuya gestión financiera no es completamente transparente.
La situación en Cuba sigue siendo crítica, con apagones que pueden durar hasta ocho horas y largas colas para el abastecimiento de combustible, afectando también el suministro de agua. Analistas y residentes locales coinciden en que la escasez se intensificará ante la reducción de los envíos venezolanos, lo que evidencia la vulnerabilidad energética de la isla y su histórica dependencia del crudo venezolano.
El rol de México como proveedor de petróleo a Cuba pone de manifiesto cómo la crisis venezolana ha alterado los equilibrios energéticos en la región, generando tensiones políticas y desafíos logísticos que podrían impactar las relaciones con Washington. La evolución de esta dinámica será crucial para comprender el futuro de la seguridad energética en el Caribe y las relaciones geopolíticas en la región.








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