VIDEO | Donald Trump pone al "narcotráfico" como excusa para presionar a Nicolás Maduro
Este viernes 28 de noviembre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con su característico estilo, conectó dos hechos significativos: endureció la presión sobre Nicolás Maduro, acusándolo de "narcoterrorismo", y al mismo tiempo indultó al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, quien había sido condenado el año pasado en la justicia estadounidense por delitos vinculados al narcotráfico.
Tan coherente es la lucha de Trump con el narcotráfico, que mientras bombardea lanchas en el Caribe, indulta a un expresidente condenado por narcotráfico como incentivo para incidir directamente en las elecciones de Honduras, para que su candidato, el que apoya salga electo.… https://t.co/25CMy9IWqL
— Alejandro Chala (@AleKolomonosov) November 29, 2025
Sin embargo, para los argentinos, hay un tercer elemento que no puede pasarse por alto: lo sucedido con Javier Milei antes de las legislativas de octubre:Trump condicionó implícitamente la ayuda económica hacia el país a que se eligiera "al candidato correcto". Ahora, esta misma estrategia resurge de manera explícita, pero aplicada a las próximas elecciones en Honduras.
La paradoja es evidente: castigo y operaciones militares para quienes se convierten en una molestia; clemencia y favores económicos para los aliados. En el medio, no se puede ignorar el ejemplo reciente de Argentina.
Cuando Trump decidió intervenir en la campaña presidencial en nuestro país, no lo hizo con sutilezas. Primero se dirigió a los argentinos a través de un mensaje: “Javier es un tipo fantástico. Argentina tiene la oportunidad de volver a ser grande si lo apoyan”.
Posteriormente, en una breve entrevista con Milei, intensificó su declaración: “Estados Unidos va a ayudar mucho a la Argentina, pero ustedes deben elegir a la persona correcta”. Su respaldo no era meramente simbólico: se trataba de una presión evidente y, finalmente, efectiva. La promesa incluía ayuda económica, inversiones y apoyo político, pero todo condicionado al triunfo de Milei.
Desde Washington se justificó como “alineamiento estratégico”; sin embargo, desde Buenos Aires quedó claro que fue un acto descarado de intervención electoral. El patrón: aliados intocables Este esquema se repite ahora en Honduras.
Al justificar el indulto al expresidente Hernández, Trump alegó que había sido tratado "muy severa e injustamente" y desautorizó implícitamente el fallo de la justicia estadounidense. Su excusa fue que “Honduras necesita recuperar el rumbo y apoyar a personas con valores firmes”.
Traducido: cuando gobiernan sus aliados, hay beneficios; si no, las sanciones caen sin piedad. Venezuela como enemigo estratégico Mientras tanto, la ofensiva contra Nicolás Maduro ha ido escalando desde mediados de noviembre y alcanzó su punto crítico con el anuncio del indulto hondureño.
Trump acusó públicamente al líder venezolano de encabezar “una organización narcoterrorista” y advirtió que Estados Unidos se reserva “todas las acciones necesarias” para detener “el flujo de cocaína controlado por el régimen”. En otro comentario, agregó: “Maduro es una amenaza directa y será tratado como tal”.
Este discurso sirvió como detonante para activar una serie de medidas tajantes: el cierre completo del espacio aéreo venezolano, despliegue militar en el Caribe, intercepción de embarcaciones y un pomposo aviso del Pentágono sobre nuevas opciones operativas para combatir al llamado Cártel de los Soles.
El contraste entre el caso del expresidente hondureño Hernández y el del gobierno venezolano no podría ser más evidente. Mientras a uno lo persiguen con sanciones, buques y drones, al otro lo absuelven, pese a ser encontrado culpable por tribunales estadounidenses de facilitar el tráfico masivo de drogas hacia territorio norteamericano.








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